Que la goleada al Inter Miami, de Lionel Messi, no distraiga: Franco Navarro, Alianza Lima lo trajo para que arme un equipo capaz de volver a ser campeón nacional, pero también como máximo responsable de todo lo deportivo; no solo de los partidos, sino de todo lo que pase antes y después, y con mucha mayor razón, lo que ocurra dentro de la «concentración«.
Pero sorprende de sobremanera que, ante la propia admisión de culpa de que sus jugadores “ingresaron a mujeres” —rompiendo el “descanso” del plantel—, el club solo decida separar “indefinidamente” a los tres acusados, al que abrió el portón, pero no a él. El ‘Pepón’ avaló la continuidad de Carlos Zambrano a pesar de que el propio ‘León’ confesó ante los medios de comunicación que todo 2025 “fue un puterío”.
¿Dónde estuvo el director deportivo blanquiazul en todo el descontrol del año anterior? ¿Dónde estuvo el director deportivo blanquiazul en la “indisciplina” de sus futbolistas, que llevó al presunto abuso de hoy? Los “referentes” íntimos hacen lo que quieren porque, en el club, nadie les dice que “no”.
¿Y Franco Navarro? Pintado, porque si la “indisciplina” no se vuelve escándalo nacional, él no amonesta ni sale a declarar. En diciembre, admitió que “se cometieron algunos excesos” (¿y la sanción?), pero que a partir de enero “no habrá tolerancia, sin importar de dónde venga”. Tres semanas le duró.
Todo su equipo se derrumbó. No respetan al señor. Y es que, bajo su gestión, el back central logró el récord de tarjetas rojas dentro del campo y, fuera de él, se descontroló más en las “concentraciones” que en sus juergas o ampays. Cero control. Total descontrol. ¿Y Franco Navarro? Pintado.
Y no solo eso, sino que ahora —cuando la separación de los tres denunciados por abuso sexual era inevitable— infló el pecho afirmando que él tomó esa decisión, pero no recordó (o no quiso hacerlo) que, el año pasado, también fue su decisión prescindir del líder intachable Hernán Barcos y extenderle la confianza a Carlos Zambrano ante el constante enfrentamiento entre ambos.
El ‘Pepón’ decidió y decidió lo peor. No hizo nada para retener al que, seguramente, ocuparía su puesto tras su retiro, y decidió “confiar” en el que se jacta que “desde que me fui de Boca, nunca más campeonaron”, pero no se da cuenta de que, desde que llegó a Alianza, el cuadro íntimo tampoco gritó “campeón”.
