Agentes del mal | Editorial Perú21

Para nadie es un secreto que tanto el crimen organizado como la delincuencia callejera de todos los días se sirve de la corrupción policial para actuar con impunidad.
En los últimos años, se han sucedido distintas purgas de llamados «malos elementos» -oficiales, técnicos o agentes- que deshonraban la institución. Sin embargo, estas purgas periódicas nunca parecen ser suficientes Menos aun si nos atenemos a lo que sucede en el país actualmente. Nos referimos al chorro de dinero sucio que las economías ilegales hacen correr bajo mesas y escritorios de instituciones y poderes del Estado. Lo hemos visto en las altas esferas ministeriales y partidarias, como también en el Congreso. Sobornos y prebendas a la orden del día.
La vulnerabilidad de las fuerzas de seguridad a estas tentaciones, por su parte, se duplica, ya que son ellas las que se mueven en las calles y enfrentan directamente al hampa. Y es harto conocida la vecindad delictiva entre la extorsión, el narcotráfico y la minería ilegal.
Sin ir muy lejos, el criminal recientemente entregado a nuestro país por autoridades paraguayas, Erick Luis Moreno Hernández, (a) ‘El Monstruo’, responsable de 78 asesinatos en el Perú —junto con su sanguinaria organización Los Injertos del Cono Norte— tenía coimeados, trabajando para él, a nada menos que siete policías. Así lo dio a conocer una investigación del programa Punto Final.
La ciudadanía recordará perfectamente las veces que el propio ‘Monstruo’ se burló públicamente de los operativos para lograr su captura, de los cuales salía extrañamente indemne, pues la PN jamás lo encontraba donde iban a buscarlo, pese los aparatosos despliegues de equipo y efectivos Por si a alguien le quedaban dudas de cómo se libraba de esos cercos, las respuestas son hoy más que obvias.
Pero lo más grave en estas circunstanciases que, a una semana de cumplirse el plazo de las facultades que el Congreso le otorgó a José Jerí para que legislara en materia de seguridad ciudadana, los peruanos continuamos sin conocer el famoso plan estratégico que anunció a pocos días de asumir el cargo.
¿Hasta cuándo, señor presidente?
 

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