La distribución de dinero público en esta campaña electoral Richard Arce

La distribución del dinero público para la franja electoral ha vuelto a desnudar a los partidos políticos en campaña, porque al ver el millonario dinero que dispone el Estado, para que la cancha sea plana para la publicidad electoral, muchos partidos que se pierden en el anonimato han visto la oportunidad de oro para hacer caja y ya empezaron a direccionar la designación del medio de comunicación que se va a llevar una gran tajada de la torta. No importa si el medio es trascendente y que tenga realmente una cobertura importante de teleaudiencia; lo que vale es “el negociazo” para direccionar este presupuesto, en algunos casos a las propias empresas de los dueños de partidos políticos.

Lo sucedido con Nativa Televisión es una evidente infracción electoral y diría que un acto flagrante de corrupción, por lo que debe caerles todo el peso de la ley a aquellos dueños de partidos políticos que, aprovechando su posición de control del partido, sin ningún desparpajo han decidido otorgar la mayor parte del presupuesto a ciertos medios, casi inexistentes y que no tienen mayor llegada.

La lógica dice que cualquier candidato estaría encantado de que la publicidad electoral de su partido y su candidatura salga por los medios más importantes del país, para que puedan posicionar sus candidaturas. Pero al parecer esto es lo último que buscan varios candidatos NN, que han visto la oportunidad de la vida, para birlar al Estado y lograr canalizar esos fondos, en una componenda abierta con el medio de comunicación; por cierto, muchos de ellos son de propiedad de la familia.

Lo que ha sorprendido es que varios de los candidatos que aparecen en las encuestas se han dado cuenta de estos tinglados y las andanzas en las que andan los dueños de los partidos políticos recién cuando salen a la luz las denuncias.

Aquí hay dos escenarios posibles: que los candidatos presidenciales sean solo meras figuras decorativas en los partidos políticos y que sirvan solo como simples títeres, para que arrastren votos y que los dueños de los partidos políticos logren ostentar un espacio de poder para que sigan traficando. El otro escenario posible es que tenemos candidatos cómplices que sabían de las andanzas de los dueños del partido con el que postulan y que ellos son parte de la componenda; total, si al final solo buscan el beneficio personal en desmedro de las mayorías.  

 

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