
¡Habla, sobrino! Ir al mercado últimamente es como una lotería. En julio, el ají amarillo, el pollo y el tomate subieron, mientras el bonito, la papaya y los arándanos bajaron. O sea, no todo se está yendo para arriba, pero tampoco podemos hacernos los locos con lo que sí está costando más.
La cosa es que cada precio tiene su propia historia. Los pasajes subieron por Fiestas Patrias y deberían bajar después. Algunas verduras también pueden abaratarse cuando llega más producto al mercado. El pollo, en cambio, se encareció porque entraron menos aves a los centros de distribución, aunque las autoridades dicen que el abastecimiento está asegurado.
Ojo, sobrino. Más que asustarnos por cada subida, hay que mirar cuáles pueden quedarse más tiempo. El Niño puede complicar la pesca y las cosechas, y si sube el petróleo también se encarece mover los alimentos. Por eso toca estar moscas con el abastecimiento y anticiparse, para que una subida pasajera no termine quedándose a vivir en nuestro bolsillo.
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