
La grasa que se acumula alrededor del abdomen no es solo un depósito de energía. También es un tejido metabólicamente activo que produce sustancias inflamatorias y aumenta la actividad de una enzima llamada aromatasa, responsable de transformar parte de la testosterona en estrógenos.
Como consecuencia, algunos hombres con obesidad abdominal pueden presentar niveles más bajos de testosterona, junto con síntomas como disminución del deseo sexual, pérdida de fuerza, fatiga o menor masa muscular.
La buena noticia es que perder peso cuando existe sobrepeso u obesidad, acompañado de ejercicios de fuerza y una alimentación saludable, puede favorecer una recuperación parcial de los niveles de testosterona.
Antes de pensar en suplementos hormonales, también vale la pena evaluar si el exceso de grasa abdominal está contribuyendo al problema.
