Economía de 21 regiones de Perú inicia en positivo el año, pero tres factores marcarán su futuro | ECONOMIA

Hacia adelante, y en un contexto de elecciones regionales y locales, sostener este avance dependerá de tres factores: actuar oportunamente frente al fenómeno El Niño (FEN) Costero, impulsar entornos que garanticen la continuidad de las inversiones, y autoridades subnacionales capaces de desplegar una ejecución eficiente de obras públicas de calidad.

Norte y centro lideran el crecimiento

La macrorregión norte volvió a registrar el mayor crecimiento económico en el primer trimestre de 2026 (4.5%), tras liderar el crecimiento regional durante 2025. El avance se explica por el dinamismo de la construcción —impulsada por obras públicas y la recuperación de la autoconstrucción—, así como por un desempeño favorable del agro, el comercio y los servicios.

Sin embargo, el panorama para los siguientes meses es menos favorable para esta zona. En el segundo trimestre, la pesca se vio afectada por las condiciones climáticas asociadas al FEN Costero. La primera temporada de anchoveta en la zona Norte-Centro enfrentó múltiples suspensiones y, a la fecha, apenas se capturó la cuarta parte de la cuota establecida (1.9 millones de toneladas). Esto anticipa una moderación en una de las zonas más dependientes de las actividades primarias.

ANA identifica 65 puntos críticos en seis regiones y refuerza acciones de prevención por El Niño. (Foto: Andina)

ANA identifica 65 puntos críticos en seis regiones y refuerza acciones de prevención por El Niño. (Foto: Andina)

La macrorregión centro tuvo el segundo mayor avance, con un alza de 4%, explicada principalmente por la mayor actividad minera de Antamina en Áncash y Toromocho en Junín. A esto se suma una mayor actividad en construcción asociada tanto al desarrollo de obras públicas como privadas, con inversiones mineras impulsadas en gran parte por Shougang en Ica y Antamina.

Por su parte, Lima creció 2.7% y acumuló tres trimestres consecutivos con un ritmo menor al promedio del país. El crecimiento de la capital se sostiene en los sectores vinculados al consumo: el comercio y los servicios explicaron casi la totalidad del avance, en línea con una mayor capacidad adquisitiva de los hogares.

Según cifras del INEI, la masa salarial real en Lima Metropolitana creció a tasas de dos dígitos en diez de los últimos once registros disponibles. En tanto, la construcción retrocedió 1.1%, pese a que a nivel nacional el sector viene creciendo a doble dígito.

LEA TAMBIÉN: Construcción en el Perú se prepara para su mayor crecimiento en casi 15 años: ¿podrá seguir así en 2027?

Hidrocarburos frenó al sur y oriente

El desempeño de las zonas sur y oriente estuvo afectado por problemas en el sector hidrocarburos. El sur creció 2.6% durante el primer trimestre, con resultados positivos en sectores vinculados a inversión (construcción y manufactura) y consumo (comercio y servicios).

En particular, la construcción fue impulsada en parte por el desarrollo del proyecto Tía María en Arequipa. Sin embargo, este dinamismo fue parcialmente compensado por la caída de la producción de hidrocarburos tras la rotura del ducto de Camisea en Cusco.

En el oriente, la desaceleración fue más marcada. Tras crecer 3.8% durante 2025, la macrorregión pasó a registrar un avance de solo 1.3% en el primer trimestre de 2026. Ello se debió principalmente a la menor producción petrolera, asociada a mantenimientos programados y trabajos para optimizar la infraestructura de uso de agua del Lote 95 en Loreto (-19.2%). Esto contrarrestó parcialmente el dinamismo de otros sectores, como construcción y servicios.

Riesgos y oportunidades

Hacia la segunda mitad de 2026 y el inicio de 2027, uno de los principales riesgos para las economías regionales es el FEN Costero y la atención oportuna de sus potenciales impactos. La Comisión ENFEN, encargada de monitorear el fenómeno, alertó que la probabilidad de que predominen condiciones climáticas cálidas de magnitud fuerte entre junio de 2026 e inicios de 2027 casi se triplicó de 19% a 55%.

Ante ello, las actividades más expuestas son la pesca y el agro, sobre todo en la costa norte y centro. De un lado, un episodio prolongado del FEN reduciría la captura de anchoveta en lo que resta del año e incluso comprometería el desempeño de la primera temporada de 2027. De otro lado, golpearía los rendimientos de los principales cultivos de agroexportación, en un contexto donde el clima adverso ya se reflejó en caídas en la producción agrícola en marzo y abril.

Frente a este riesgo, las regiones del sur concentran oportunidades para consolidar su crecimiento. La inversión minera a nivel nacional acumula un alza de 35% en términos reales entre enero y abril. Casi la mitad de este incremento provino de regiones del sur, principalmente por el avance de Tía María, que sumará una inversión total de US$1,800 millones. Además de impulsar el sector construcción durante su etapa de desarrollo, el proyecto permitirá elevar la producción de cobre en la región desde 2027.

Pero aprovechar plenamente este potencial exige recuperar la capacidad del país para atraer nuevas inversiones. El caso de Zafranal (US$1,900 millones) en Arequipa, cuyo desarrollo fue postergado a inicios de año, refleja el costo de mantener proyectos clave paralizados.

Considerando las próximas elecciones regionales, sostener el ritmo de inversión pública en 2027 es otro desafío relevante. En la segunda mitad del año, la ejecución de obras públicas se aceleraría como suele ocurrir en los últimos meses de gestión subnacional: por ejemplo, en 2022 se registraron alzas de más de 10% en todas las macrorregiones y más de 40% en el sur.

Sin embargo, ello contrastaría con un avance más lento durante el primer año de gestión de las nuevas autoridades, lo cual moderaría el dinamismo regional. Evitar una caída abrupta será clave para sostener el crecimiento en las regiones.

Las regiones avanzan, el desafío es consolidarlas

Paola Herrera, economista senior del IPE

Las economías regionales atraviesan un episodio de crecimiento sostenido y generalizado: 18 regiones acumulan al menos tres trimestres seguidos con resultados positivos, y 14 de estas suman cuatro o más trimestres. Sin considerar el periodo de rebote postpandemia, este es un escenario que no se observaba desde 2018 y que, de consolidarse, podría replicar episodios de crecimiento regional que no se observan desde el anterior superciclo de precios de los metales.

Sin embargo, el crecimiento requiere gestión para garantizar el desarrollo regional. Las nuevas autoridades regionales y locales que iniciarán funciones en 2027 recibirán regiones que avanzan, pero que también enfrentan desafíos importantes. La atención oportuna de los riesgos climáticos; la necesidad de atraer nuevas inversiones para cerrar brechas de infraestructura y servicios; y la recuperación pendiente de sectores como el turismo, exigen gestiones eficientes y que crean en la inversión privada como elemento esencial del desarrollo.

SOBRE EL AUTOR

Instituto Peruano de Economía (IPE)

Desde hace más de treinta años, el IPE es un actor clave en la discusión de propuestas para fortalecer las políticas públicas y el entorno económico, contribuyendo al desarrollo del país. El Instituto Peruano de Economía (IPE) es un centro de investigación sin fines de lucro orientado a la acción que promueve el desarrollo del Perú.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *