2025, el año en que ‘La Loba’ volvió a aullar en el Perú (VIDEOS)

En febrero de 2025, después de más de una década sin pisar suelo peruano, Shakira llegó a Lima para iniciar una de las etapas más esperadas de su Las Mujeres Ya No Lloran World Tour. Fue un momento de emoción pura: cientos de fans recibieron a la megaestrella colombiana en el aeropuerto con flores, carteles y lágrimas de alegría. 

Había expectativa, no solo por verla cantar los clásicos que marcaron generaciones, sino por sentir el alma de su nuevo álbum en vivo — un disco que era ya un símbolo de fortaleza tras años de altibajos personales y su gira más ambiciosa en siete años.  

El 16 de febrero, la magia se detuvo por un momento doloroso. Shakira sufrió un fuerte malestar abdominal y fue ingresada de urgencia en una clínica en Lima, lo que la obligó a cancelar el concierto de esa noche en el Estadio Nacional.  

En sus redes, con voz sincera, Shakira escribió que estaba triste de no poder subir al escenario que tanto había soñado pisar de nuevo. “Estoy muy emocionada por reencontrarme con ustedes… espero estar bien pronto”, dijo, con ese tono que solo ella sabe usar para hablar de amor y vulnerabilidad.  

Esa tarde, mientras algunos fans lloraban bajo la lluvia de Lima, muchos aseguraban que, por más difícil que fuera la situación, no había duda de que ella volvería. Porque Shakira siempre encuentra formas de levantarse, incluso cuando parece que todo conspira en contra.

Apenas un día después, y con la ilusión intacta, Shakira confirmó su recuperación y subió al escenario el 17 de febrero, regalando más de dos horas de arte, movimientos imposibles y abrazos sonoros a quienes se quedaron sin voz de tanto gritar su nombre.

Esa noche, Lima no solo escuchó “Hips Don’t Lie” o “Te Felicito”; escuchó a una guerrera que había salido del hospital para cumplir con un público que la amó sin condiciones. Fue un acto de amor.

Pero la historia no se quedaría ahí. Porque lo que se cancela, se reprograma con más fuerza. La fecha pendiente de febrero se trasladó al 15 de noviembre de 2025, y la demanda fue tan inmensa que Shakira tuvo tres fechas (15, 16 y 18 de noviembre) en el Estadio Nacional.

Las tres fechas de noviembre explotaron en energía, los fans llenaron el Nacional con un público que se sabía cada letra, cada giro de cadera y hasta cada silencio antes de un coro multitudinario. 

 

Durante estas noches, Shakira no solo cantó — se conectó. Interpretó temas de su álbum, clásicos intemporales y, por supuesto, su colaboración con Bizarrap, “Shakira: BZRP Music Sessions #53”, convirtiéndolo en un momento catártico de liberación emocional para muchos. 

Como fan que siente cada latido de su música, no puedo ignorar que esos shows también llevaron ecos de su historia personal: indirectas y energía alrededor de temas que aluden —con arte, no rencor— a su pasado con Gerard Piqué y la figura de Clara Chía. No fue solo un concierto, fue una narrativa de capacidad de transformación emocional.

Venir a Lima dos veces en un mismo año, después de una cancelación forzada, dice más de Shakira que mil entrevistas juntas. Es el coraje de no rendirse, de volver incluso cuando el cuerpo recuerda el dolor. Es levantarse con la música como bandera.

La complicidad entre Shakira y sus fans se sintió en cada canción y cada aplauso. Lima no fue solo un punto en el tour: fue una estación de reencuentro del alma con la música.

Escucharla cantar “BZRP Music Sessions #53” en vivo fue un momento de catarsis colectiva: una canción que nació en la intimidad de un estudio y que se convirtió en himno para quienes han tenido que reconstruirse después de un golpe — ¿qué mejor lugar para hacerlo que Lima, ciudad de espíritu resistido y corazones ardientes?  

 

 

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