Mesías Guevara dice que no quiere que lo ubiquen en la izquierda ni en la derecha. Prefiere definirse como “centro y centrado” aunque se desmarca de Julio Guzmán, el último candidato presidencial que presentó el Partido Morado en el año 2021: “No sabemos qué es de su vida… más bien si tú o tus colegas saben de él, nos avisan”, bromea. Ingeniero electrónico, excongresista, expresidente del partido Acción Popular y exgobernador regional de Cajamarca, hoy Guevara participa en una campaña breve, pero saturada de símbolos y promesas. Su apuesta, sin embargo, no va tanto por lo emocional, sino por lo técnico: asegura que en dos años podría digitalizar el país entero y conseguir un Estado que combata la corrupción, reduzca la informalidad y cierre las brechas: “Por ejemplo, cero colas en Salud para obtener las citas médicas”, dice.
En el Desayuno Electoral de Perú21, subraya que se tiene que recuperar el equilibrio de poderes a favor de la gobernanza y defiende su gestión regional haciendo hincapié en que de los cuatro años que gobernó dos fueron de pandemia y asegura: “Yo he salido sin denuncias. No tengo antecedentes penales, ni judiciales, ni policiales”.
¿Cuál es su apreciación sobre la elección de José María Balcázar como presidente encargado?
El señor Balcázar tiene prontuario en lugar de hoja de vida. Su elección de parte del Congreso es una burla más al Perú y es importante por ello, consolidar la participación en política de los mejores ciudadanos. Para ello impulsaremos la reforma electoral.
El Partido Morado quedó en el último lugar en la cédula de votación. ¿Es una ventaja o una desventaja?
Es producto de un sorteo y lo respetamos. Cuando uno observa una cédula tan extensa, suele buscar el primer símbolo o el último. Estar en medio podría ser más complejo. Entre 38 organizaciones, quedar al final puede convertirse en una posición expectante. No creemos en teorías conspirativas. Aceptar las reglas es parte de la institucionalidad que defendemos.
¿Cree que el Partido Morado arrastra la imagen de Julio Guzmán?
Julio se alejó (corriendo, comentamos entre risas) hace cinco años y nosotros hemos seguido trabajando en una línea de centro republicano. Se nos etiquetó como tibios, pero no lo somos. Tal vez no se supo explicar qué significa ser de centro. No es indefinición, es equilibrio. El Perú ha saltado de un extremo a otro y nosotros creemos en el justo medio.
¿Cómo se traduce eso políticamente?
Se traduce en decisiones concretas: crecimiento económico con justicia social. Libertad para emprender, pero con ética. Inversión pública y privada, pero con transparencia. Justicia, libertad y solidaridad. No creemos en maximalismos ni en polarizaciones que paralizan.
Gobernó Cajamarca y pasó del puesto 24 al 19 en competitividad. ¿Es suficiente carta de presentación para aspirar al gobierno nacional?
Es un avance importante, sobre todo considerando el contexto. Nos tocó gobernar con pandemia y con una crisis política que significó cinco presidentes y tres congresos. Cada vez que veníamos a Lima a gestionar inversiones, cambiaban los ministros y funcionarios. Aun así, mejoramos indicadores en salud y educación, pagamos cerca de 420 millones en deuda social a docentes y dejamos una cartera de proyectos de más de 1,200 millones de soles en hospitales, colegios y carreteras.
Con todo eso, Cajamarca subió solo cinco posiciones.
Saltar cinco posiciones en competitividad no es sencillo. Muchos no logran mover un solo punto. Además, demostramos algo fundamental: se puede gobernar sin corrupción y cuando hubo un caso aislado de un funcionario que intentó cobrar a una proveedora, lo despedimos de inmediato y pedimos la intervención de la Fiscalía. Implementamos control concurrente antes de que fuera obligatorio por ley. El mensaje fue claro.
Su propuesta es digitalizar el Estado. ¿Es la solución transversal a todos los problemas?
No es la única, pero es estructural. Gobierno digital significa cero colas, firma digital, identidad digital única. Que cada peruano tenga un DNI digital donde esté su información básica: pasaporte, brevete, historial tributario. Eso reduce la corrupción porque elimina la discrecionalidad y también mejora la calidad del servicio público.
¿En cuánto tiempo podría implementarse algo así?
En dos años podríamos tener un avance sustancial. Ya existe el marco normativo. Lo que falta es decisión política y coordinación. Hoy la Secretaría de Gobierno Digital y Pronatel trabajan sin la articulación necesaria. Hay esfuerzos aislados: el Reniec, la ONPE, incluso el Banco Central con plataformas de pago digital. Lo que falta es integrarlos bajo una política pública clara.
¿Y eso también cambiaría la sensación de abandono de Estado que existe?
La cambia más de lo que parece. Si un adulto mayor puede sacar una cita médica desde su teléfono sin hacer cola de madrugada, eso cambia su vida. Si un emprendedor puede formalizar su negocio en línea en pocos días, eso cambia su percepción del Estado. Digitalizar también es democratizar información: que cualquier ciudadano pueda fiscalizar cuánto gana un congresista o cómo se ejecuta una obra.
¿Y las brechas? No todos tienen conectividad o alfabetización digital.
Hay más celulares que peruanos. La conectividad puede ampliarse con tecnología satelital. En Cajamarca implementamos telesalud, hospital digital en Jaén, cero papel en la gestión regional. También impulsé como congresista la Ley de Banda Ancha. Las brechas existen, pero se pueden reducir con decisión.
La informalidad bordea el 70%. ¿Cómo se revierte una cifra como esa?
El ciudadano paga impuestos, pero no recibe servicios de calidad. Hay que empezar por ahí: mejorar salud, educación, infraestructura. Luego combinar incentivos y presión. La digitalización de pagos ayuda a formalizar porque deja trazabilidad. Y el propio Estado debe dejar de asfixiar al formal con trámites interminables y fiscalizaciones desproporcionadas.
¿Qué le diría a quienes sostienen que un Estado más digital puede ser un Estado más controlador?
Depende del diseño. Nosotros creemos en empoderar al ciudadano, no en vigilarlo. Si la información es pública y accesible, el control lo ejerce la sociedad. La tecnología es una herramienta; el enfoque democrático es la garantía.
Si no pasa a segunda vuelta, ¿seguirá en política?
Seguiré en el Partido Morado. No he postulado a ser senador ni a ser diputado. Critiqué la forma en que se aprobó el Senado y no sería coherente ir ahora. He puesto todos los huevos en una sola canasta.
