No fueron cinco las visitadoras de Palacio, en realidad hasta ahora se está contabilizando a catorce odaliscas que salieron a altas horas de la noche, del día siguiente, después de la visita palaciega, y bajo el brazo llevaban un contrato jugoso de la alta gerencia del despacho presidencial. Según ellas no eran parte del harem de a toda máquina, pero tendrían que explicar por qué se quedaban a pernoctar en Palacio hasta la madrugada del día siguiente de la visita palaciega.
Si esto no remueve la conciencia de los congresistas del “pacto mafioso”, significa que son cómplices de la vida licenciosa de Jerí; que con los antecedentes de denuncias de violación sexual y su apetito concupiscente, no es difícil deducir el porqué se rodeaba de señoritas agraciadas, contratando con dinero del Estado a personal que no reunía el perfil requerido y mucho menos tenía la experiencia para cumplir funciones de asesoras de Palacio.
Seamos claros, la deducción es que el sujeto que funge de presidente ha estado dando rienda suelta a sus bajos instintos, utilizando el poder delegado, configurándose el delito de corrupción, por estar obteniendo beneficios indebidos abusando del poder que tiene, tipificado como cohecho, que dice claramente, que el beneficio obtenido no solo es dinero, en este caso deberán de demostrar que los jugosos contratos que obtuvieron no fueron a cambio de algún favor sexual.
Es asqueroso ver en qué estarían convirtiendo Palacio de Gobierno, cómo degradan la investidura presidencial, una afrenta a la dignidad de la patria y una muestra evidente de incapacidad moral permanente, causal suficiente para vacar a José Jerí del cargo, sabiendo que por mucho menos han caído varios presidentes.
Pero hasta hoy no pasa nada, porque sus cómplices que lo pusieron desde el Congreso, quieren mantenerlo en el poder para que les garantice un buen resultado electoral, por eso escuchamos a la propia Keiko y sus adláteres del pacto mafioso, que no quieren desestabilizar el país, como si el Perú no supiera que es a eso a lo que se han dedicado en la última década, llevándonos a esta profunda crisis política. Como buenos pendencieros todavía nos ponen el parche que, si se descubriera en el futuro alguna acción grave del presidente, ahí sí procederían para defenestrarlo.
El Perú se pregunta, qué más degradación que el comportamiento innoble y concupiscente del presidente Jerí para proceder ya con su vacancia, sabiendo que está involucrado además en tráfico de influencias con empresarios chinos de dudosa reputación.
