En la política norteamericana existe la figura del lame duck, el ‘pato rengo’. Cuando un político recibe ese calificativo es porque ha perdido poder y está próximo a su final. Un presidente ‘pato rengo’ es blanco de burlas por carecer de autoridad. José Jerí se ha ganado a pulso ese calificativo. Sus apariciones, cual guion de serie de Netflix, aburren por lo predecibles. Mucha pompa para ocultar la ausencia de resultados.
Todo en este gobierno es un espectáculo. Miremos el “Show de ‘El Monstruo’”. El criminal extraditado con luces, escenografía y varias locaciones; en una de ellas el presidente en una sala de monitoreo como si fuera actor de la serie Designated survivor. Todo para intentar distraer del escándalo por sus reuniones clandestinas con un empresario chino y su irregular incremento patrimonial. ‘El Monstruo’ tuvo más impacto que el invento del “affaire Rosángela”. Mientras tanto, dos presos se fugaron. El guion de la realidad siempre se impone.
El periodista Beto Ortiz reveló los reportes de gastos deducibles de impuestos de Jerí. Las boletas muestran su predilección por los hoteles de Risso en Lince. Resultó ser caserito de esos lugares. Para nadie es un secreto que Risso es una zona vinculada a redes de prostitución. Y Jerí, entre 2023 y 2025, siendo congresista, tampoco se percató de la red de prostitución que circulaba en los pasillos y oficinas del Congreso. Un caso que, además, nadie toca ni investiga a pesar de un violento crimen.
El “Show de ‘El Monstruo’” fue un momentáneo salvavidas que no alcanza para olvidar que fue capturado en septiembre, pero los crímenes y extorsiones no han frenado. Y en medio del circo gubernamental, Jerí prometió presentar el Plan de Seguridad para enero, y ya estamos en febrero. El tema es que el recurso del espectáculo para ocultar errores y carencias ya no da para más. Los malos pasos del presidente y la inseguridad no se pueden ocultar con shows mediáticos.
Peor aún, Jerí no tiene derecho a pensión vitalicia, pero todo indica que está juntando su propia ‘pensión’ y eso lo tendrá que responder ante la justicia. Es revelador que, en el ámbito político, sigan blindándolo. Una mezcla de cálculo electoral y complicidad por ‘favores’ hechos desde la Comisión de Presupuesto. Y es que todos los caminos llevan hacia esa comisión.
Estamos frente a otro presidente que perdió la oportunidad de hacer historia por el país. Jerí eligió comprarse los boletos del rechazo. Nadie lo obligó a reunirse con proveedores estatales cuestionados ni a tener una conducta oscura. Si el accesitario Jerí llegó envuelto en sospechas, él mismo ha puesto las certezas sobre su mala conducta.
No necesitamos más ‘patos rengos’ ni guiones cinematográficos. Por respeto al país, Jerí debería esclarecer con hechos y dejar de lado el show y las trasnochadas teorías de conspiración en su contra. No lo hará. Seguirá siendo el ‘pato rengo’ que no manda y a quien nadie toma en serio.
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