Los Prisioneros siempre vuelven. Ya sea que Jorge González da entrevistas o publica nuevas canciones. O que Claudio Narea o Miguel Tapia salen de gira para interpretar los hits del grupo; precisamente, se acaba de anunciar que Tapia vuelve a Lima el 25 de abril. O cuando se publica un libro sobre el popular y emblemático trío chileno.
Ya viene la fuerza. Los Prisioneros 1980-1986 (Clubdefans) es una de las obras que se han escrito sobre los intérpretes de «La voz de los 80». Nutrido texto de casi 400 páginas que ya se encuentra en librerías limeñas. Su autor, el periodista chileno Alejandro Tapia, pasó por Lima y lo entrevistamos.
¿Cuándo escuchas por primera vez a Los Prisioneros?
Por ahí en el año 85, 86, más o menos, llega a mis manos el casete de La voz de los 80. Debo haber tenido unos nueve años. Yo creo que fue algún regalo familiar. Además, coincidía que yo en ese momento vivía también en la comuna de San Miguel, la comuna de Los Prisioneros. Después de ese casete me regalaron el Pateando piedras. Ahí pude comprender un poco de qué trataban Los Prisioneros y su presencia barrial.
¿Por qué eliges contar básicamente los inicios?
Ya viene la fuerza considera los dos primeros discos: La voz de los 80 y Pateando piedras, porque yo sentía que la historia de Los Prisioneros se había farandulizado, se había convertido en algo muy de este mundillo de los chismes y la música se había dejado de lado. Por otra parte, yo quería hacer un libro muy profundo, muy detallado sobre la historia de ellos. Entonces, me pareció imposible escribir un libro de 1,000 páginas con toda la historia del grupo; y si hacía algo más breve, iba a caer un poco en lo mismo del material que ya estaba disponible: contar toda la historia de Los Prisioneros en 200 páginas, lo que creo que es imposible. Decidí acotar esta investigación, que me tomó cuatro años, a solo a sus inicios. Y entrevisté a 160 personas para hacer este libro, entre ellos a los propios Prisioneros.
Portada del libro ‘Ya viene la fuerza’.
¿Qué hace particular a La voz de los 80?
Hace poquito se cumplieron 40 años de este lanzamiento. Es un disco tremendamente versátil, abarca muchos géneros musicales, que era algo que no se había hecho en Chile antes. Tiene ska, reggae, rock, algunos elementos más electrónicos, synth pop, twist. Es un disco fundamental de la historia de la música chilena, al igual que Pateando piedras, que este año cumple 40 años. La voz de los 80 rompe paradigmas. En un comienzo en Chile Los Prisioneros fueron tildados de ser una banda punk. No son una banda punk, son una banda de pop, una grandiosa banda de pop. Una de las gracias del álbum es que mezcla temas bailables con letras contestatarias, para reflexionar, rebeldes. Tienen un alcance más regional, un alcance latinoamericano.
Cuarenta años después, aquellas canciones parecen hechas por un visionario. Y si no, pensemos en “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos”.
Jorge González siempre ha sido un adelantado a los tiempos. Por eso sus discos y sus letras nunca han pasado de moda. La voz de los 80 y Pateando piedras tratan temáticas que nunca han sido superadas; por tanto, suenan actuales.
¿Pateando piedras lo crean para darle la contra a esa percepción que había en La voz de los 80?
Con el disco Pateando piedras Los Prisioneros intentan convertirse en otro grupo. Su propuesta sonora es muy distinta. Fue el disco que los transformó en estrellas en Chile, el disco que los hizo famosos.
¿Fue un disco confeccionado para tener un mayor alcance comercial?
Yo creo que no. Nunca nadie sabe qué canciones van a pegar en la gente. La propuesta sonora de Los Prisioneros estaba a un muy alto nivel en Pateando piedras. A la gente le hizo sentido la letra o la música o ambos.
¿Qué distingue a este álbum?
Contiene los mayores hits de Los Prisioneros. Su sonido es distintivo de las bandas argentinas de ese momento o lo que pasaba en otros países de América Latina. No hay ningún grupo que suene igual o parecido a Los Prisioneros respecto a Pateando piedras.
Alejandro Tapia, autor del libro ‘Ya viene la fuerza’.
Como lo detallas en el libro, Miguel Tapia le pone el nombre al grupo. Más allá de ello y de ser baterista, ¿cuál fue su protagonismo en el grupo?
Primero, aclarar que no soy pariente de Miguel Tapia… Él tuvo un rol fundamental. Era el gran amigo de Jorge González y con él comienza Jorge a hacer canciones propias. De manera paralela, Jorge tenía otro conjunto con Claudio, más en clave humorística. Y Jorge es quien une a Miguel con Claudio. Y Jorge arma Vinchukas.
¿Pseudopillos fue antes?
Pseudopillos es el grupo que tenía Jorge con Claudio. Y en realidad, Vinchukas era lo que tenían Jorge con Miguel, al que sumaron a Claudio. Miguel fue un entusiasta, un motor muy importante para jugársela. Su batería de segunda mano, que se la compró su hermana, fue fundamental.
¿Y Papa Fuentes?
Es un conjunto formado en el 82, que es el año donde Miguel, Jorge y Claudio cursan su último año escolar, y es casi un colectivo formado por Jorge, por Claudio junto con otros compañeros de curso y originan una ópera rock, compuesta en su gran mayoría por Jorge. Y él se da cuenta de que se podía tener un grupo, se podían hacer canciones y que esas canciones podían impactar. Fue tan importante como el debut de Vinchukas en el liceo (colegio). Pseudopillos, Vinchukas y Papa Fuentes funcionaron en paralelo. Y después Vinchukas son los que se transforman en Los Prisioneros.
En el libro también explicas por qué Miguel Tapia propuso el nombre de Los Prisioneros.
Según lo que él me contó, le pareció un nombre que quizás podía remitir a “The Prisoner”, una canción de The Clash. Pero con el tiempo, en el fondo, él fue reflexionando de que Los Prisioneros tenía que ver con su propia experiencia de vida. Tenía que ver con su propia experiencia de infancia y de sus vecinos. Él tenía un padrino, que era su vecino, que había sido detenido en el Estadio Nacional, que había estado prisionero. Miguel vivía en la parte donde era el epicentro de las protestas contra Pinochet. Él veía cómo, de tanto en tanto, entraban los policías o los militares a buscar gente.
¿Y qué rol tuvo Claudio Narea?
Al igual que Miguel, fue un motor muy importante. Validaba las ideas fuerza de Jorge. Pero tanto las letras como la música de Los Prisioneros son obra de Jorge González, él es la fuerza de Los Prisioneros. Pero en la dimensión pública, la química que se celebraba en el escenario era producto de la interacción entre Jorge, Claudio y Miguel, y eso también fue creando un mito que fue muy importante para el éxito del grupo. En la imagen pública Miguel y Claudio cumplen un rol clave. Pero en la dimensión más invisible, de la grabación y la composición, es Jorge González.
¿Y Claudio que aporte tuvo en esa esfera íntima?
Les pregunté a cada uno, por ejemplo, cuál había sido su aporte compositivo en La voz de los 80. Pero, por ejemplo, los solos de guitarra gran parte los hizo Jorge González. El solo de “Paramar”, que es el más identificable, lo inventó Jorge. Incluso, Jorge en el libro cuenta que él hizo las baterías, ayudó a componer la parte percutiva, porque esa batería de segunda mano de Miguel la guardaban en la casa de Jorge; entonces, él tuvo mucho tiempo para tocar la batería en su propia casa. No está en duda la imagen de Los Prisioneros en vivo. Pero en el libro cuento con detalle cómo fue esta historia más invisible de Los Prisioneros que tiene que ver con la música.
Veo que Jorge está dando varias entrevistas. Está mejor, ¿no?
Sí. Se cumplieron, el año pasado, me parece, 10 años de su accidente cerebrovascular y Jorge está bien, está tirando para arriba, está con una recuperación impresionante; es que tiene mucha voluntad; que fue el motor más importante para Los Prisioneros: esta fuerza de voluntad de querer hacer algo nuevo, algo distinto. Y ahora Jorge está creando música, tiene muchos proyectos que van a salir este 2026.
¿Qué papel juega el Perú en los dos primeros discos Los Prisioneros?
Pateando piedras fue el disco que llevó a Los Prisioneros a Perú. Y Perú fue el tercer país donde se presentaron, en la Plaza de Acho, el 19 de septiembre del 87. Primero se presentaron sin mayor éxito en Uruguay el año 86 y a comienzos del 87 en Argentina, en Córdoba y Buenos Aires, pero no les fue bien. Y el primer país donde ellos empiezan a oler que su alcance podía ser continental fue el Perú.
¿Por qué tuvieron éxito en Perú?
Las letras de Los Prisioneros les hicieron sentido a los peruanos. Letras contestatarias con música bailable es una bomba atómica.
¿Qué representan Los Prisioneros hoy?
Son inspiración, son rebeldía, música no solamente para la fiesta, música muy bien interpretada, muy bien ejecutada, música que inspira. Y la propia historia de Los Prisioneros —que era lo que yo quería mostrar también en mi libro— es muy inspiradora porque es una historia de vida, por el hecho de no tener los elementos adecuados para hacer música, no tener instrumentos propios, enfrentarse a un entorno complejo por la dictadura de Pinochet, a las propias precariedades; y pese a todo, salir adelante. Y vamos a seguir hablando de Los Prisioneros de aquí a 25 años y más. Son bandas que no mueren.
Datos:
El libro Ya viene la fuerza está disponible en:
– Los Silencios – Café & Vinilos
– El Virrey
– Librería Sur
– Librería PUCP (campus y Centro Cultural)
– Babel
– Book Vivant
– Fondo de Cultura Económica
– Paideia
– La Rebelde
– Una Tribu Librería
– Buscalibre
– www.laindie.pe
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