Juan Carlos I. Reconciliación por Sonia Chirinos

Acaban de aparecer las memorias de Juan Carlos I. Dictadas por él y escritas por una francesa, el libro se publicó antes en Francia que en España. Parece ser que dentro de todo el desatino que representa el libro, tuvo la lucidez, la editorial Planeta, de evitar la publicación del libro, con la celebración de los 50 años de monarquía.

El primer error de Juan Carlos ha sido pretender la reconciliación con la sociedad española y con su propia familia, con un libro que recurre a lugares comunes y que poco aporta a la paz familiar.

Se dice que es un libro que destila amargura y tristeza. Diría más bien que revela hipocresía. Juan Carlos está enfadado con todo el mundo. Con “Sofi” —poco respeto demuestra recurriendo a este apelativo— porque no lo ha ido a visitar a su dorado exilio. Con su hijo, porque (inteligentemente) lo privó de su asignación mensual además de haberle retirado la palabra. Con España, porque los españoles no han valorado suficientemente que si llegó la democracia fue gracias a él. Nuevo error, teñido de soberbia. La democracia no fue el trabajo de uno, sino de muchos. De toda una sociedad.

Porque pensó que podía ser investigado por sus oscuras finanzas es por lo que huyó de España. Muestra de cobardía. Nunca fue el esposo leal que Sofía esperaba. Sin embargo, continúa casada con él, habiendo tenido que soportar sus infidelidades de las que hace gala en el libro. Muestra de gratuita y dañina extroversión, pues no era necesario hacer gala de sus infidelidades.

Tuvo todos los atributos para ser un buen rey, pero ni supo callarse a tiempo, ni medir las consecuencias de sus actos. Ahora dice que, triste y abandonado, se siente solo. No me da ninguna pena. 

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