Acabó el colegio a los 11 años y fue padre a los 17. Tras culminar su carrera en Genética y Biotecnología, tuvo una oferta para estudiar el doctorado en Estados Unidos con un profesor que ganó tres veces la Medalla Nacional de Ciencia y que era asesor científico de Barack Obama. Pero lo rechazó para —asegura— quedarse cerca de su hija.
Tiempo después y con ella en brazos, partió a EE.UU. para continuar sus estudios en la Universidad Johns Hopkins y luego hacer el doctorado en The Rockefeller University. Hoy trabaja en la Universidad de Nueva York y en el Centro de Genómica de Nueva York. En ambos lugares hace investigación para encontrar nuevos tratamientos contra el cáncer.
Antes de ingresar a la universidad, compitió en olimpiadas internacionales, logró medallas y fue campeón nacional de matemática. Empezó estudiando dos carreras profesionales: además de Genética y Biotecnología en San Marcos, era estudiante de Ingeniería Electrónica en la UNI.
Casi no asistía a clases. Solo iba a dar exámenes porque ya trabajaba. A la vez, llevaba clases virtuales en el Massachusetts Institute of Technology de Estados Unidos. Y, finalmente, ocupó el primer lugar de su promoción en San Marcos.
“Tú no estás para esta realidad. Tú no te puedes quedar en Perú. Vas a ir a las mejores universidades del mundo”, le decía Walter Cabrera, su mentor en Lima, así lo recuerda el doctor David Requena desde Manhattan.
Está en la primera línea de la lucha científica contra el cáncer en el mundo.
Mi trabajo anterior fue desarrollar un tratamiento contra un cáncer del que no se conocía la causa ni qué cambios sucedían en el tumor, y no había un tratamiento que funcione. El objetivo fue desarrollar el tratamiento. Y ahora en este nuevo trabajo buscamos desarrollar soluciones para los pacientes a quienes no les sirven los tratamientos. Estamos explorando sobre todo en cáncer de mama y cáncer de pulmón. Exploramos metodologías nuevas.
¿De alguna forma todo eso viene del trabajo que hizo con los premios nobel?
En Rockefeller University, donde estuve previamente, hice investigación con dos premios nobel y recibí clases de once premios nobel; eso fue durante mi formación doctoral. Con los dos premios nobel, fue buscar un tratamiento contra el cáncer hepático en adolescentes. Son Gunter Blobel, quien ya falleció, y Charles Rice, Nobel en Medicina 2023.
¿Qué tan cerca estamos de encontrar una salida frente al cáncer?
El cáncer no es una sola enfermedad, es una bolsa de enfermedades. Cada cáncer es una enfermedad. Inclusive, hay algunas que no hemos descubierto aún. Lo más cercano que tenemos frente al cáncer es la inmunoterapia.
¿En qué consiste la inmunoterapia?
Cuando uno se toma un medicamento, este está dentro del organismo por cierto tiempo, incluso días, en que hace su efecto y luego se va degradando. En cambio, de repente nuestra mejor arma contra las enfermedades es el propio sistema inmunológico, porque está 24/7. En el caso del cáncer, son células que se empiezan a portar raro y empiezan a hacer daño. El sistema inmunológico se da cuenta, pero no puede matar los tumores porque tiene un freno para no atacar a nuestro propio cuerpo; si no, el sistema inmune nos mataría. El descubrimiento de la inmunoterapia fue desarrollar anticuerpos o células especializadas que le quitan ese freno. Entonces, apenas se le quita el freno, el sistema inmunológico se lanza como una bestia a destruir el cáncer. Esto ya se ha probado en pacientes. Usando inmunoterapia les borraron el cáncer por completo. El truco de la inmunoterapia es que no se administra en todo el cuerpo, sino solamente en el tumor.
¿Cómo se aplica este tratamiento?
Es un medicamento que se inyecta. Normalmente tiene que ser en cuidados intensivos. Usualmente se usan tres sesiones, a veces cuatro, y el cáncer desaparece. Este tratamiento también ha llegado a Perú, solo que se administra muy poco porque es muy caro. En Estados Unidos está más popularizado, pero igual sigue siendo muy caro.
Entonces, ¿esa podría ser la luz al final del túnel que la humanidad está esperando?
Sí, para un tratamiento de amplio espectro que ataque a muchos tipos de cáncer a la vez. Pero no funciona para todos los pacientes. Entonces, mi investigación es saber qué pasa en esas otras personas donde no funciona. Y la inmunoterapia solo funciona si el sistema inmune está fuerte.
¿La inteligencia artificial cuánto está sumando?
Es algo que uso todos los días desde antes que se volviera popular, desde 2011. Me ha servido para, justamente, encontrar las regiones de los patógenos y de los tumores que son reconocidas por el sistema inmunológico. También sirve para nominar candidatos, para predecir que de repente esta región o esta mutación pueden tener consecuencias en el organismo.
¿Las inmunoterapias reemplazarán a los tratamientos invasivos, como las quimioterapias o las radioterapias?
Esa es la idea a futuro; migrar de estos tratamientos que atacan muchas zonas del cuerpo, como la quimioterapia, para pasar a tratamientos enfocados y personalizados.
¿Qué le gustaría lograr por la humanidad?
Mi mayor alegría es que mi investigación pueda regalarle años de vida a las personas.
Autoficha:
-“Soy David Rubén Requena Anicama. Tengo 39 años. Nací en Lima, viví toda mi infancia en Breña. Soy presidente de la Sociedad Peruana de Bioinformática. Este 2026 vamos a llevar al Perú uno de los congresos de bioinformática más importantes del mundo”.
-“Tengo dos hijos: uno de 7 años y una hija de 20 que estudia Ciencias de la Computación y una carrera más que no existe en Perú: Interacción del Humano con la Máquina, que la estudia en la mejor universidad del mundo para esa carrera. Ambas con beca completa”.
-“Tengo un voluntariado en el que apoyo a chicos latinoamericanos que no tienen acceso a mentorías de alto nivel. En especial a gente de Perú. Los entreno virtualmente y los pulo académicamente para que en algún momento salgan a EE.UU., con colaboradores míos o conmigo mismo, para investigar”.
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