¿Cuál es su balance del año?
El balance del año creo que al final fue positivo para el país. Salimos de un gobierno remalo a un gobierno normal, donde por lo menos el presidente alguna aceptación tiene. Definitivamente, José Jerí ha sido una sorpresa agradable para muchos peruanos. Ahora, por delante tenemos un año difícil, una difícil elección. Los peruanos tenemos que tomar decisiones buenas y no volver a equivocarnos.
Usted está en el partido de gobierno…
Es una situación rara, porque no peleamos por esto. No peleamos por ser el partido de gobierno, pero hay que entender también que no es un gobierno normal. Es un gobierno de transición, un gobierno de pocos meses, donde es muy limitado lo que puedas hacer, como reformas de mediano o largo plazo. Creo que lo único que le podemos exigir al presidente es, primero, que organice unas elecciones justas, libres y transparentes. Y, en segundo lugar, que en la medida de lo posible la situación delincuencial no empeore. Que se mantenga o mejore un poco en términos de seguridad para los vecinos. Pero tampoco es que un problema así de grave se vaya a solucionar en unos cuantos meses.
Ha dicho que ser alcalde de Lima sería el reto más grande de su vida.
Voy a candidatear a la alcaldía de Lima si es que mi partido, por supuesto, me nomina. Sería el mayor reto porque Lima es una ciudad muy complicada. Vamos a heredar un municipio particularmente endeudado. Nunca había estado tan endeudado. Y, por lo tanto, nos va a exigir hacer cosas con pocos recursos, pero sí con mucha creatividad y mucho tecnicismo, que creo que es lo que le falta un poco a la gestión
municipal.
¿Cómo así le falta tecnicismo? ¿Hay mucho populismo en la Municipalidad de Lima?
Lo que pasa es que, cuando uno quiere solucionar el problema del tráfico, se dice que hay que meter dos mil, tres mil o cuatro mil millones. Cuando actualmente existe la técnica para mejorar la situación de la transitabilidad con mucha menos inversión. Por ejemplo, si Lima tuviera un sistema de semáforos inteligentes con inteligencia artificial, con sensores en las pistas y con cámaras que cuenten la cantidad de carros en la cola, la situación sería otra. Fíjese, Santiago de Chile tiene siete millones de habitantes y tiene más o menos 4,000 semáforos inteligentes.
¿Qué tan rezagados estamos?
Mira, un semáforo inteligente es un semáforo que tiene inteligencia artificial, que sabe pensar. Sabe que, cuando no hay un carro pasando, le da luz verde al otro carril. Cuando ve que el carril tiene muchos carros esperando, trata de darles preferencia. Y, además, está conectado con el semáforo que está a la siguiente cuadra, a fin de no aliviar su cuadra y atorar la otra. Y todos trabajan sincronizadamente. Chile tiene 4,000 de estos semáforos. En Perú, es muy probable que en el censo salga que somos 12 o 14 millones. Y solo tenemos 2,000 semáforos de los antiguos, con timer. No tenemos un sistema de semáforos inteligentes. Creo que han instalado alrededor de 600, nada más. Entonces, cuando no hemos recurrido a esta tecnología que permite agilizar el tráfico de manera pensante e inteligente y nos vamos de frente a grandes viaductos que en las zonas urbanas empeoran el entorno… Porque muy distinto es que tú vivas en un departamento que mira una avenida que tiene una berma central verde y otra, muy distinta, es que frente a tu ventana pasen carros todo el día haciendo bulla y tocando bocina.
Entonces, ¿usted cree que los viaductos no van a resolver el problema?
Yo creo que no, porque los grandes viaductos en el mundo, en las zonas urbanas, generan lo que se llama demanda inducida. Es decir, la pista al inicio está libre, entonces todo el mundo empieza a usar la pista. Las personas que usaban otras rutas ahora se suben a esa pista. Y en cuestión de seis meses, esa pista se atora. Ejemplo: lo que pasó en el óvalo Monitor, donde también se hizo un viaducto. Y hoy en día hay tanto tráfico como había antes sin el viaducto. La diferencia es que ahora tenemos S/200 millones menos de lo que teníamos antes. Lima hace tiempo ha debido tener una central de control de tráfico, así como tenemos los distritos centrales de monitoreo de la ciudad con cámaras.
¿Por qué no se hizo esa central?
Lima tendría que tener una central de control de todos los semáforos inteligentes. Y, por supuesto, debiera haber 4,000 o 5,000 semáforos inteligentes y no 2,000 que solo tienen timer y no inteligencia incorporada. Esta central, que la iba a financiar el Banco Mundial, nunca se ejecutó, no se llevó adelante. Y a cambio de eso, recurrimos a estos grandes viaductos en la Javier Prado que generan, con toda razón, la protesta de los vecinos. Hay otros viaductos, sin embargo, que sí son interesantes y están en la periferia de la ciudad. Por ejemplo, en la Ramiro Prialé. Ahí sí no hay un problema con el entorno urbano. Y el viaducto, tal como está diseñado, tiene mucho sentido. No es cuestión de decirle no a todos los viaductos. Hay que ver caso por caso y buscar las fórmulas más económicas, usando la última tecnología disponible.
También critica la Vía Expresa Línea Amarilla.
En el caso de la Línea Amarilla hay un problema que es el peaje. Cuando vas por ahí un viernes por la tarde al aeropuerto, tienes que hacer una cola como de 3 o 4 km para pagar el peaje. Entonces, ¿para qué diablo gastamos tanta plata en hacer un túnel debajo del río? Si igual estamos haciendo esta cola, ya no por el tráfico, sino para pagar el peaje. Entonces, está cantado que lo que hay que hacer es buscar de qué manera los carros podían pagar el peaje de una manera más fácil. Esa tecnología existe.
Y la limpieza…
Algo que llama poderosamente la atención, aunque no es una responsabilidad exclusiva del municipio metropolitano, sino de muchos municipios distritales, es la basura en las calles. Eso no había antes. No sé qué está pasando con muchos distritos que no recogen la basura. Esa es su función primordial. Lo primero que hay que recoger es la basura. Si no, entramos en una crisis sanitaria de proporciones. Y cuando vas al Centro de Lima encuentras basura a los costados. Eso antes no existía. Si solamente limpiáramos Lima, ya habremos hecho el 30% de la chamba. Recoger la basura, limpiar las calles y pintar un poco las paredes es el 30% del trabajo para hacer una Lima mucho más presentable.
La Vía Expresa Sur es una buena idea incompleta.
La Vía Expresa Sur es una muy buena idea. Lamentablemente, es una obra que está a la mitad. No se le puede llamar Vía Expresa porque tiene semáforos cada medio kilómetro. Hay que hacer los intercambios y puentes. Es terrible, porque es bastante ancha. Cuando se terminen de hacer los carriles para el Metropolitano, va a tener 14 carriles. Un peatón va a tener que saltar por 14 carriles esquivando a 14 carros que vienen en distintos sentidos. Los niños tienen que cruzar 14 carriles todos los días para ir al colegio. Las señoras que quieren rezar en la parroquia, igual. ¿Qué espera el Municipio de Lima para hacer los puentes peatonales?
Mientras, podrían instalar puentes prefabricados.
Ya atropellaron a una inspectora de tránsito. Y hace unos días atropellaron a un niño. ¿Qué estamos esperando? ¿Que haya más muertes? Inviertan un poco en los puentes peatonales en vez de estar pensando en invertir miles de millones en viaductos en la Javier Prado. Por lo menos alquilen estructuras de fierro y pongan un puente para que la gente pueda pasar, pero no menosprecien la vida humana de esta manera.
Empieza la temporada playera sin peaje. ¿No hay una campaña encubierta ahí?
Hay que decir la verdad. Es imposible que estas vías puedan mantenerse sin cobrar algún peaje. Lima no lo puede hacer. De hecho, los municipios distritales estamos limpiando parte de la autopista. De lo contrario, nos llenamos de basura. Porque la pista no se limpia sola. Los municipios distritales estamos asumiendo parte del costo de no cobrar peaje. Yo espero que no haya atrás un interés electoral. Lo que hay que hacer es hablarle a la gente claramente.
¿Su balance de la gestión de Rafael López Aliaga?
Es una gestión que tiene sus logros indudables. Él ha dejado planteados algunos proyectos. No todos son goles, algunos son criticables. Pero hay un paquete de proyectos, muchos de los cuales ha empezado a implementar. Pero falta concluir. Él no se quedó la suficiente cantidad de tiempo para terminarlos, como es el caso de la Vía
Expresa Sur.
¿Teme que le pase lo mismo a usted si renuncia?
Yo me enfoco en temas que puedo culminar. En vez de estar enfocándome en todo y dejar todo a medias, prefiero llevar adelante programas que puedo diseñar y echar en marcha. Eso fue lo que hicimos en programas como Mivivienda y Techo Propio, que se crearon hace más de 20 años y siguen funcionando tal cual.
“ESTÁN VIEJITOS, PERO RUEDAN»
¿Qué le parece José Williams? Usted se fue de Avanza País cuando entró Phillip Butters.
Era la candidatura natural de Avanza País. Cuando no estaba en el tablero la candidatura de Phillip Butters, todo estaba encaminado a que el general Williams sea el candidato presidencial. Ha sido un militar ejemplar, arriesgó su vida en la recuperación de la embajada y fue un eficaz presidente del Congreso. Todos creíamos que sería el candidato natural. Después apareció lo de Phillip Butters. Yo tengo discrepancias ideológicas con él. Yo pensaba que Avanza País era un partido de derecha liberal. Obviamente, Phillip no tiene esa posición y tiene todo el derecho de no tenerla. Pero yo también tengo todo el derecho de no estar en un partido cuyo candidato presidencial difiere en temas ideológicos fundamentales. Por eso, tomé la decisión de retirarme.
¿Cierto elector ya se saturó del estilo agresivo y busca un candidato que reconcilie al país?
Yo pienso que hay una saturación. Yo quisiera tener un líder que inspire y no que insulte. Si hubiera un líder que nos convoque a todos, sin excepción, alrededor de un objetivo, respetando posiciones individuales y temas personales… Si es un peruano valioso con quien podemos ir en un esfuerzo conjunto para sacar adelante a nuestro país, ese es el presidente por el cual yo votaría. Lamentablemente, en el repertorio no existe alguien así. Hay agrupaciones que a veces, desdibujando temas personales, pretenden descalificar personas. Y eso me parece lo más totalitario que puede haber. ¿Quién se va a poner en el papel de Dios de decir quién es moralmente solvente para trabajar por el país? Aquí todos somos solventes para trabajar por el Perú. Los temas personales no importan. Importa la capacidad que tiene la persona de ejercer los cargos por los cuales postula y los principios que esta persona defiende para que nuestro país salga adelante. Ese líder que haga esa convocatoria yo hasta ahora no lo veo.
Dijo que los trenes de López Aliaga son viejitos, pero sirven. Parece que ahora van a rodar.
Parece que sí. Me parece muy bien, efectivamente. Creo que en la parte de logros de Rafael López Aliaga está el haber conseguido estos trenes baratos que, efectivamente, están viejitos, pero todavía ruedan. Hay que hacer todos los esfuerzos con el Gobierno nacional para hacerlos funcionar. Poner la segunda línea de rieles, poner mallas para evitar que las personas crucen los rieles y evitar accidentes. Y ojalá algún día tengamos una línea de tren Chosica-Callao.
Carlos Bruce: “Los necios van a ventilar temas que están en el ámbito personal”
Criticaron a Norma Yarrow de Renovación Popular por supuestos temas de orientación sexual. Muy bajo.
A mí me parece totalmente fuera de lugar el que se ataque a una candidata con supuestamente temas de orientación sexual porque, entonces, esas personas creen que, depende de qué lado de la cama te acuestes, eres más o menos eficiente, más o menos mejor persona, mejor o peor congresista. Eso solo demuestra una taradez mental, porque solamente un tarado puede pensar eso. Estos ataques a Norma Yarrow, más bien, desdibujan más a quienes lo han hecho que a la misma Norma.
También lo han querido hacer con Carlos Álvarez. La campaña corre el riesgo de bajar aún más de nivel.
Necios va a haber. Y los necios van a querer ventilar temas que están en el ámbito estrictamente personal, de todas maneras. Porque aquí lo que está en juego no son temas personales. Lo que está en juego es la capacidad que tiene la persona para poder ejercer su cargo con toda eficiencia y eficacia, y si esa persona está o no preparada para llevar adelante el cargo que pretende postular.
