Un informe de Horizonte Laboral y la PUCP revela que los niveles de empleo formal, acceso a salud y cobertura de pensiones son muy similares a los que tenía el país en 2019, antes de la pandemia.
El estudio, elaborado a partir de datos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2024, concluye que el sistema de protección social prácticamente se mantuvo estancado durante los últimos cinco años.
En una escala de 0 a 1, Índice Regional de Protección Social (IRPS) pasó de 0.49 en 2019 a apenas 0.50 en 2024. ¿Qué explica que los avances hayan sido tan limitados pese al crecimiento económico registrado en ese periodo? ¿Qué factores siguen frenando una mayor cobertura en empleo, salud y pensiones?

¿Quiénes son los trabajadores CAS que pueden renovar hasta por 5 años en sus empresas? | Foto: Andina
LEA TAMBIÉN: Empleo e informalidad: qué proponen los candidatos y qué falta por explicar
Un sistema que no logró avanzar
El IRPS mide el nivel de protección de los trabajadores a partir de tres dimensiones: empleo, salud y pensiones. La premisa es simple: mientras mayores sean las oportunidades de acceder a un empleo formal, atención médica efectiva y una pensión suficiente, mayor será la capacidad de una persona para enfrentar riesgos económicos a lo largo de su vida.
Los resultados muestran que dos de los tres componentes evaluados no registraron avances frente a 2019. Empleo mantuvo el mismo nivel que hace cinco años y salud volvió al punto de partida luego de sufrir un deterioro durante el periodo.
Para Mayén Ugarte, presidenta del Consejo Directivo de Horizonte Laboral, una de las razones detrás de este resultado es que el crecimiento económico no necesariamente se traduce en una mejora de la protección social.
Explica que parte de la expansión de la economía peruana respondió al mejor desempeño de sectores específicos, como la minería, sin que ello generara automáticamente más empleo formal o una ampliación de los servicios que sostienen la protección social.
En detalle, el ranking del IRPS revela un país que avanza, pero no necesariamente converge: mientras el Callao aparece como líder con 0.80 en 2024, regiones como Ayacucho, Cajamarca y Puno permanecen en la base, atrapadas en un rezago histórico que ni siquiera cinco años de mejoras han logrado revertir.
“[…] la geografía de la protección social sigue fragmentada, marcada por territorios que acumulan oportunidades y otros que apenas sostienen lo mínimo”, destaca el propio índice.

Ranking nacional del Índice Regional de Protección Social. Fuente: Horizonte Laboral y PUCP
Informalidad sigue cerrando la puerta a la protección social
El informe identifica al empleo como el principal punto de entrada al sistema de protección social. Sin embargo, también es el ámbito donde persisten algunas de las mayores brechas.
La dimensión empleo cerró con una puntuación de 0.60, exactamente la misma que registró en 2019. Detrás de ese resultado se encuentra una realidad conocida: solo el 24.6% de la población económicamente activa tiene un empleo formal. En otras palabras, tres de cada cuatro trabajadores permanecen fuera del sistema.
Además, apenas el 16% cuenta con un empleo adecuado, entendido como aquel que ofrece ingresos suficientes y una jornada laboral acorde con los estándares establecidos. Esto significa que una gran parte de los trabajadores no solo enfrenta informalidad, sino también problemas de calidad del empleo.
Según Ugarte, la persistencia de estos niveles de informalidad responde a múltiples factores, pero uno de ellos es la dificultad que tienen las empresas para crecer. La especialista sostiene que el país cuenta con miles de pequeños negocios que sobreviven en actividades de baja productividad y que encuentran barreras para convertirse en empresas medianas capaces de generar empleo formal.
“Tenemos una ‘política pública’ que mantiene enanas a las empresas”, señala. A su juicio, las limitaciones de acceso al crédito, los incentivos insuficientes para expandirse y ciertas cargas tributarias terminan desalentando el crecimiento empresarial.
LEA TAMBIÉN: Informalidad: el gran problema que la campaña electoral aún no explica cómo resolver
Pensiones: cada vez menos y más adultos mayores
La dimensión pensiones pasó de 0.58 en 2019 a 0.60 en 2024, convirtiéndose en el único componente que mostró una mejora durante el periodo analizado. Pero, se esperaría que en mediciones futuras esto se deteriore en un contexto donde cada vez más futuros jubilados se alejan de una pensión por los constantes retiros de sus fondos.
Actualmente, solo 26 de cada 100 trabajadores realizan aportes a un sistema de pensiones. Asimismo, apenas el 23% de los adultos mayores recibe una pensión superior a S/ 444 mensuales. Como consecuencia, el 46% continúa trabajando después de la edad de jubilación.
Pero el problema no se limita a la situación actual. Horizonte Laboral advierte que el país enfrenta un acelerado proceso de envejecimiento poblacional.
Cabe recordar que, en mayo de este año, según los cálculos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), al 2040 la población adulta mayor superará a la población de hasta 15 años, “consolidándose el envejecimiento”. Según el censo, la participación de la población de 60 años a más subió de 11.7% a 14.8% entre 2017 y 2025, mientras que el grupo de 0 a 14 años se redujo de 26.5% a 22.7%. El grupo de 15 a 59 años pasó de 61.9% a 62.5%.
La preocupación aumenta al observar cómo se preparan los peruanos para la vejez. Una encuesta realizada por la institución encontró que el 45% de las personas mayores de 35 años espera recibir apoyo económico de hijos o familiares cuando ya no pueda trabajar. Solo una minoría cuenta con inversiones, propiedades u otros mecanismos de respaldo económico.
Para Ugarte, estos datos muestran la urgencia de discutir mecanismos que permitan ampliar la cobertura previsional en un contexto donde la población envejece y la informalidad continúa siendo elevada.
LEA TAMBIÉN: Fiesta en Bolsa de Lima: ¿aún se puede invertir o el boom acabó? Esto dice Credicorp
Salud: más recursos, pero los problemas persisten
La salud es el otro gran componente que muestra escasos avances. El índice correspondiente cerró 2024 en 0.29, exactamente el mismo nivel registrado antes de la pandemia.
El informe señala que solo el 18.9% de los trabajadores que reportaron un problema de salud accedió efectivamente a una consulta médica. Además, el 29.9% de los hogares enfrentó gastos de bolsillo que afectaron su estabilidad económica para cubrir necesidades de atención médica.
Los problemas también aparecen en el acceso geográfico. El tiempo promedio de traslado a un establecimiento de salud alcanza los 30 minutos a nivel nacional y supera los 40 minutos en regiones como Ayacucho y Pasco.
Ugarte considera que uno de los principales desafíos es mejorar la capacidad de atención del sistema. Según explica, durante los últimos años aumentó el gasto en salud, pero ello no necesariamente se tradujo en una mayor cantidad de prestaciones para los usuarios. A su juicio, el país necesita fortalecer la atención primaria y preventiva para evitar que los pacientes lleguen a etapas más complejas y costosas de tratamiento.
LEA TAMBIÉN: Informalidad laboral: ¿Cómo debería abordarla el próximo Gobierno?
Desafíos para el próximo Gobierno
A pocas semanas del cambio de Gobierno, el informe plantea una advertencia clara: el crecimiento económico por sí solo no garantiza una mejora de la protección social.
Los resultados muestran que las brechas en empleo, salud y pensiones continúan siendo amplias y que los avances registrados en los últimos años han sido insuficientes para modificar de manera sustancial la situación de los trabajadores peruanos.
Para Ugarte, los próximos años exigirán una combinación de medidas orientadas a impulsar la productividad, facilitar el crecimiento de las empresas, fortalecer la atención primaria en salud y ampliar la cobertura previsional.
De lo contrario, el país llegará a la próxima década enfrentando los mismos problemas que hoy reflejan los indicadores de protección social, pero con una población más envejecida y mayores demandas sobre el sistema.

