Me enamoré en el cemnterio (CASOS DEL CORAZÓN)

Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Aaron, de 27 años, que nos escribe desde Callao.

Doctora, Moro, hace unas semanas visité el Museo Cementerio Presbítero Maestro para participar de un recorrido nocturno teatralizado. Usted se preguntará qué tiene que ver esto con algún caso del corazón. Espere a leer lo que pasó.

Pese a mi temor por estos lugares, me atreví a ir solo, y vaya que fue una grata experiencia. La guía condujo al grupo en el que me encontraba por bellos mausoleos y esculturas, hasta que de pronto la quietud se vio interrumpida por unos lamentos.

No era ningún alma, o al menos es lo que quiero creer. En medio de la oscuridad, apareció una joven actriz que interpretaba a una escritora cuyos restos reposan en el camposanto.

A muchos de los asistentes le espantó su presencia repentina, pero a mí me cautivó. Aunque el velo ocultaba parte de su cara, pude distinguir su belleza. Entre decenas de nichos y lápidas, me sentí morir por ella lentamente y quise quedarme allí contemplándola.

Sin embargo, así como apareció se desvaneció por uno de los pabellones sin poder saber ni siquiera su nombre real. Luego aparecieron otros actores, pero yo no pude dejar de pensar en ella.

Al finalizar el recorrido, le pregunté a la guía si conocía el nombre de la actriz, pero no supo darme razón de ella y hasta pareció un poco desconcertada. No piense que ha sido producto de mi imaginación, doctora, que aún la tengo en mi mente. Estoy a la espera de otro recorrido para poder verla nuevamente, doctora. ¿Cree usted que exagero?

OJO AL CONSEJO

Querido Aaron, no te enamoraste de un fantasma, sino de un instante que te sorprendió cuando menos lo esperabas. Volver al recorrido no tiene nada de malo si lo haces con la ilusión de conocer a esa joven y no con la expectativa de una historia perfecta. A veces el destino se presenta en los lugares más inesperados, incluso entre mausoleos y esculturas. Si vuelves a verla, atrévete a acercarte y descubrir quién es realmente detrás del personaje que interpretaba.

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