A plagiar sin roche | Gabriel Ortiz de Zevallos

El Banco Mundial acaba de publicar un informe indicando que 45% de los proyectos de infraestructura empezados desde 2012 aún no se terminan: están abandonados o a medio hacer. Nuestro manejo del dinero público es tan malo que 47% del gasto corresponde a asuntos no previstos inicialmente en el presupuesto. ¿Qué empresa o familia podría mejorar su situación con esos indicadores? El Estado gasta e invierte muchos más recursos hoy, pero no consigue resultados. Ese es el mayor problema que enfrentamos, porque aplica a todos los sectores, en mayor o menor medida. En seguridad ciudadana, por ejemplo, 40% de los vehículos que tiene la PNP no pueden ser usados. ¿Nuestros funcionarios no son conscientes del problema, o lo que falta es voluntad política para cambiar y enfrentarse a los grupos opositores? Esos resultados son demasiado graves para no ser notorios. En cualquiera de los indicadores mencionados, ¿un 20% no era ya suficiente para encender alarmas y resolver el problema? ¿Cómo así se llega a indicadores de 40% o más? La única explicación posible sería que a nadie le importa o que hay alguien que se beneficia del statu quo y los demás funcionarios miran al techo.  

Creo importante difundir ejemplos concretos de lo que el Estado puede ofrecer gracias a la tecnología hoy, porque nadie exige lo que no conoce. Voy a dedicar algunas columnas a mencionar ejemplos de lo que otros países están haciendo para mejorar su eficacia y transparencia con el uso de tecnología. El uso de tecnología —incluida inteligencia artificial— es un campo en que las promesas pueden expresarse de manera concreta y dar resultados visibles en plazos razonables, si se vence la resistencia de grupos organizados que prefieren no reformar. Necesitamos a gritos un Estado que funcione mejor. Eso no pasa por una asamblea confundegente, como proponen varios partidos de izquierda, sino por la modernización del Estado, que tiene que empezar a hacer su chamba bien.  

Basta mirar lo qué están haciendo otros países y plagiar sin roche, pero con criterio. Se trata de identificar soluciones que ya funcionan, entender por qué funcionan y adaptar lo esencial a nuestra realidad. Si tuviéramos un Estado copión de buenas prácticas, el país sería otro.  

La administración de justicia no tiene solución si no se usa inteligencia artificial. La carga procesal acumulada es casi 5 millones de expedientes. Sabe Dios cuántas páginas tendrá cada uno. Con métodos tradicionales, es imposible de resolver. Ninguna reforma administrativa puede absorber ese volumen. Copiémonos de Brasil, donde el Consejo Nacional de Justicia impulsa el programa Justiça 4.0, que utiliza inteligencia artificial para clasificar recursos, resumir expedientes y apoyar la elaboración de minutas judiciales, siempre con revisión humana: https://www.cnj.jus.br/programas-e-acoes/justica-4-0/ y https://portal.stf.jus.br/ . En Chile, el Poder Judicial ha avanzado en automatización y análisis documental para gestión de causas: https://www.pjud.cl/transformacion- digital.  

Para mejorar transparencia y efectividad de compras públicas, en Ucrania, la plataforma ProZorro publica todas las compras públicas y usa análisis de datos para detectar patrones sospechosos de colusión y sobreprecio: https://prozorro.gov.ua/  y https://www.worldbank.org/en/news/feature/2017/09/11/prozorro 

En el manejo de trámites diversos, en Canadá los sistemas automatizados de atención ciudadana están regulados por la Directive on Automated Decision-Making: https://www.canada.ca/en/government/system/digital-government/automated-decision.html . En Portugal, la agencia AMA integra trámites digitales de forma simple: https://www.ama.gov.pt/ . En Estonia, la infraestructura X-Road evita que el ciudadano entregue la misma información varias veces: https://e-estonia.com/solutions/interoperability-services/x-road/ 

El Congreso ya no tendría excusa para no hacer análisis costo-beneficio de las normas, Hoy incumplen esa obligación mediante una página que no dice nada. Cualquier resultado de ChatGPT es mejor que lo que tenemos. El Parlamento Europeo evalúa impacto normativo: https://www.europarl.europa.eu/thinktank/ . Si queremos ser miembros de la OECD, adaptemos el sistema. En Brasil, la Cámara de Diputados explora IA para análisis legislativo: https://www.camara.leg.br/internet/agencia/ . En Taiwán, la plataforma vTaiwan sintetiza deliberación ciudadana: https://vtaiwan.tw/ 

Todo esto ya existe, ¿por qué no se copia? Porque falta presión ciudadana informada. Todo candidato está obligado a decirnos cómo nos va a mejorar la performance del Estado en cuanto a transparencia, predictibilidad y eficiencia usando tecnología disponible hoy. 

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